Richard Bandler y John Grinder no se cansaban de encarecer a sus alumnos que utilizaran la “experiencia sensorial” en lugar de proyectar o alucinar. De hecho, la mayoría de técnicas de PNL se basan en habilidades de observación enfocadas a tratar de maximizar nuestra experiencia sensorial directa de cada situación. Según el modelo de la PNL, el cambio eficaz proviene de la capacidad para “recuperar el sentido”. Para lograrlo, necesitamos aprender antes a dejar caer nuestros filtros internos y obtener una experiencia sensorial directa del mundo que nos rodea.

De hecho, una de las habilidades básicas más importantes de la PNL consiste en alcanzar el estado de “alerta”. Se trata de un estado en el que la conciencia sensorial del individuo está concentrada en el medio externo, en el aquí y ahora. El estado de alerta, junto con el aumento de experiencia sensorial que le acompaña, nos ayuda a percibir y disfrutar con mayor plenitud la vida y las abundantes oportunidades de aprendizaje que nos rodean.

Experiencia primaria

La PNL distingue entre experiencia primaria y secundaria. La experiencia «primaria» consiste en la información que recibimos y percibimos realmente a través de los sentidos, mientras que la experiencia «secundaria» trata de los mapas verbales y simbólicos que creamos para representar y organizar nuestras experiencias primarias. La experiencia primaria es una función de nuestras percepciones directas del territorio circundante. La experiencia secundaria deriva de nuestros mapas mentales, de las descripciones e interpretaciones de estas percepciones. y está sujeta, por lo tanto, a eliminación, distorsión y generalización. Cuando experimentamos algo directamente, no tenemos conciencia ni pensamientos disociativos acerca de lo que sentimos y experimentamos.

Es nuestra experiencia primaria la que aporta vibración, creatividad y sensación de singularidad a nuestra vida. Nuestra experiencia primaria es por fuerza mucho más rica y completa que cualquier mapa o descripción que consigamos hacer de ella. Las personas con éxito y que disfrutan de la vida tienen la capacidad de experimentar directamente más del mundo, y no se limitan a diluirlo en los filtros de lo que deberían experimentar o esperan experimentar.