Identificar los patrones verbales nos puede permitir crear herramientas lingüísticas que nos ayuden a moldear e influir en el significado que percibimos como resultado de una experiencia. El reencuadre con “aunque” constituye un buen ejemplo. Se trata de un patrón que se aplica simplemente sustituyendo la palabra “pero” por «aunque», en cualquier frase en la que “pero” disminuya o minusvalore algún aspecto positivo de la experiencia.

Prueba con los siguientes pasos:

  1. Identifica alguna afirmación en la que una experiencia positiva quede perjudicada por la palabra «pero».

Ejemplo: “He encontrado una solución a mi problema, pero seguro que volverá a surgir de nuevo”. Cambia la palabra «pero» por «aunque». Observa hacia dónde se desplaza tu atención. Ejemplo: “He encontrado una solución a mi problema, aunque vuelva a surgir de nuevo”.

Esta estructura permite mantener un centro de atención positivo, al mismo tiempo que satisface la necesidad de mantener una perspectiva equilibrada. Esta técnica resulta particularmente poderosa en el caso de personas adictas a la clase de patrón “Sí, pero....”