Cuando hablamos de marco objetivo en PNL ¿a qué nos referimos?

El énfasis básico del marco objetivo consiste en centrar y mantener la atención en el objetivo o en el estado deseado.

Como sabemos, en PNL, el poder de la palabra consiste en ayudar a las personas a cambiar su perspectiva. Por ejemplo, cuando el objetivo o el estado deseado constituyen el foco de la recogida de información, a menudo surgen las soluciones, incluso sin haber llegado a comprender plenamente el marco problema.

Marco objetivo v/s marco problema

Un marco objetivo puede ser provechosamente contrastado con un marco problema. El segundo pone el énfasis sobre “lo que está mal” o “lo no deseado”, en oposición a “lo deseado” o “lo que queremos”. El marco problema conduce a centrar la atención sobre los síntomas indeseables y la búsqueda de las causas que los provocan, mientras que el marco objetivo nos invita a pensar en los objetivos y los efectos deseados, así como en los recursos necesarios para alcanzarlos. Por consiguiente, el marco objetivo nos mueve a mantenernos con la atención puesta en las soluciones, orientados hacia las posibilidades positivas del futuro.

Desde la perspectiva de la PNL, por ejemplo, todos los problemas pueden ser percibidos de nuevo como desafíos u oportunidades de cambio, crecimiento o aprendizaje.

Marco objetivo

¿Qué es lo que quieres? ¿Cómo puedes conseguirlo? ¿Cuáles son los recursos disponibles?

Marco problema

¿Qué es lo que está mal? ¿Por qué es eso un problema? ¿Qué lo causó? ¿Quién es responsable de ello?

¿Cómo transformar un problema en un marco objetivo?

Visto de este modo, todo problema comporta objetivos apetecibles. Si alguien nos dice: “Mi problema es que me da miedo fracasar”, podemos asumir que hay ahí un objetivo implícito que consiste en “tener la seguridad de que voy a triunfar”. De forma parecida, si el problema es que “caen los beneficios”, podemos deducir que el objetivo correspondiente es el de “aumentar los beneficios”. Es muy frecuente que las personas formulen sus objetivos de forma negativa: “deseo evitar las situaciones embarazosas”, “Quiero dejar de fumar”. Con ello, lo que se consigue es centrar la atención en el problema y, paradójicamente, generar sugerencias implícitas en relación con el estado problema. Pensar “no quiero sentirme tan asustado” comporta realmente la sugestión de “estar asustado” como parte del propio pensamiento. Mantener un marco objetivo implicaría formular preguntas como: ¿Qué es lo que quieres? o “si no estuvieras tan asustado, ¿qué es lo que sentirías entonces?”.