¿Cómo convertir a un crítico en un consejero o en un crítico constructivo? Para esto, la programación neurolingüística plantea algunos puntos claves que detallamos a continuación.

  1. Debemos descubrir el propósito que se oculta tras la crítica.
  2. Asegurarnos que la intención positiva se exprese en positivo.
  3. Lograr convertir esa crítica en una pregunta.
  • Propósito detrás de la crítica

Muchas críticas plantean lo que no se quiere en lugar de lo que sí se quiere. Por lo tanto, se debe identificar la intención positiva subyacente en la crítica planteando preguntas como: Si lo que no quieres es estrés/gasto/fracaso…¿Qué es lo que sí quieres? ¿Qué conseguirías con ello? ¿Cuál sería el beneficio?

  • Obtener afirmaciones positivas.

Uno de los problemas de los críticos es que además de hacer juicios negativos, suelen formular lo que dicen en términos lingüísticamente negativos a modo de negaciones.

Reformular las declaraciones negativas en positivas. Por ejemplo:

Una declaración negativa “demasiado caro, pérdida de tiempo”.

Una declaración positiva “asequible, utilización juiciosa de los recursos disponibles”.

Una declaración negativa: “temor al fracaso”.

Una declaración positiva: “deseo de triunfar”.

  • Convierte las críticas en preguntas

Cuando una crítica es transformada en pregunta, las opciones de respuesta son completamente diferentes de cuando se formulan como juicio o generalización. Si en vez de decir “esto es demasiado caro” preguntaras ¿cómo vamos a costearlo? O bien, en vez de decir “esa idea nunca funcionará” puede ser transformado en pregunta ¿Cómo pondrías esa idea en práctica?

Estas preguntas se basan principalmente en el “cómo” y tienden a ser las más útiles dado que están centradas en el marco-objetivo o de realimentación.