Uno de los principios básicos de la PNL consiste en separar comportamiento y persona, es decir, diferenciar el comportamiento de la intención positiva, la función y la creencia que lo motiva. Entonces, frente a un comportamiento problemático resulta más respetuoso, ecológico y productivo responder a su “estructura profunda” que a lo que estamos viendo que hace la persona, así lo estipula Robert Dilts en el libro: El Poder de la Palabra.

Si se aborda el síntoma o (comportamiento) dentro de un marco más amplio, observando el propósito positivo, esto abre la posibilidad de tratarlo con más recursos y de forma creativa.

Utilizando un ejemplo de un cuadro o fotografía, una manera diferente de mirarlo consiste en “reencuadrarlo” preguntándonos por la intención del artista o del fotógrafo al crear ese cuadro: ¿qué quería lograr en los espectadores?, ¿qué emociones trataba de comunicar? Si consideramos algo de la intención de la persona, podemos alterar nuestra percepción al respecto.

Entonces, reencuadrar el contenido implica definir la posible intención positiva que podría estar detrás del comportamiento. Según, Robert Dilts en el Libro El Poder de la Palabra, la intención tiene dos aspectos distintos.

-El primero consiste en la motivación positiva interna que hay detrás del comportamiento, por ejemplo: el deseo de seguridad, amor, atención, respeto, etc.

-El segundo es el efecto beneficioso con el que contribuye el comportamiento en el contexto o sistema mayor en el que se está produciendo, por ejemplo protección, reconocimiento, etc.