¿Qué es lo que hace que un mapa sea o no eficaz?

Desde sus inicios, la programación neurolingüística ha puesto su objeto de estudio en las estrategias de realidad que creamos, o bien, en los mapas de la realidad. Por ejemplo, una estrategia de realidad nos permite distinguir entre una fantasía y una experiencia. Si queremos ayudar a una persona a cambiar su comportamiento, debemos identificar la estrategia de realidad de esa persona y que el resultado que espera que suceda, encaje con ese modo de ver, sentir o escuchar.

Los mapas de la realidad constituyen el modo en que sabemos que algo es lo que es. Se dice que personas como Leonardo Da Vinci o Wolfgang Amadeus Mozart creaban fantasías en sus mentes, y al encajarlas con sus estrategias de realidad las convertían en realidades.

El valor de conocer nuestro propio mapa sirve además para aumentar la claridad de nuestros pensamientos y experiencias. Podemos incluso determinar la validez de creencias y juicios, y diferenciarlas de otras realidades. Preguntas como estas nos ayudan a comprender nuestra mapa de realidad: ¿es esto lo que realmente quiero creer?,  ¿quiero aferrarme a esta creencia?

¿Cómo podemos comenzar a conocer nuestro mapa de la realidad diferenciando entre una fantasía y una percepción?

La PNL describe que a través de algunos de estos medios podemos hacer la distinción entre una ilusión y una percepción.

  • Tiempo: ¿qué acude a tu mente en primer lugar?
  • Sistema de representación: ¿qué escuchaste, oíste, sentiste, oliste? (Mientras más sentidos estén involucrados en un recuerdo, más real nos parecerá).
  • Contexto: ¿cuál es el grado de detalle de lo que recuerdas?

Claves de acceso: (Los recuerdos van acompañados, por lo general, de un movimiento ocular hacia arriba y hacia la izquierda, mientras que las fantasías lo están de un movimiento ocular hacia arriba y hacia la derecha).